Trabajadora sexual virtual, 34 años, Ciudad de Buenos Aires
- Se define como mujer marrona, de una comunidad originaria del norte. Trabaja de forma virtual en varias plataformas.
- Con ese ingreso paga una carrera universitaria y ayuda a su familia.
- Transcripción editada: se corrigieron ortografía y puntuación y se quitaron muletillas, sin cambiar lo que se dijo.
Contame qué edad tenés, a qué te dedicás y cómo te definís.
Tengo 34 años. Me defino como mujer marrona, porque soy de una comunidad nativa del norte, y definirme marrona tiene que ver con mi posicionamiento político, podríamos decir, que debo asumir por vivir en CABA. Yo me dedico al trabajo sexual virtual, soy estudiante y a veces realizo otras tareas como freelancer haciendo community management.
¿Qué estudiás? ¿Y dónde?
Estudio Ingeniería en Sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional. El trabajo sexual virtual me permite, de alguna forma, poder bancar una carrera que es paga y poder vivir en CABA, que eso ya es un montón.
¿Cómo comenzaste a introducirte en este mundo?
Mirá, trabajé de absolutamente todo en mi vida: fui moza, fui redactora, fui niñera, fui cuidadora de enfermos, cocinera, remisera, clases de apoyo, hasta me dediqué en un momento a hacer trabajos de albañilería, porque mi papá me enseñó, y si salía algo de eso lo hacía sin problema. Y nada de eso me permitía estudiar, mucho menos llegar a fin de mes; de suerte, si podía, pagar una habitación de pensión y comer… comer mal: arroz y fideos, y de proteínas ni hablar, no, puro carbohidrato. Y bueno, en el desahucio de esta vida, como te dije, hice mil cosas, y a veces más de una a la vez, y no llegaba, no llegaba. Estuve súper mal emocionalmente, sentía que jamás iba a tener nada digno. Y bueno, una amiga que ya estaba en varias plataformas me comentó, me interesó, me explicó algo y empecé a averiguar por mí misma. Era independiente, o sea, yo me tenía que gestionar todo, y lo más importante para mí… ganaba en dólares. La independencia económica que gané es increíble.
¿Tenés algún familiar a cargo?
A cargo no, pero ayudo mucho a mis papás, la verdad. Ellos siguen en Salta, y yo viajo seguido y los ayudo con la casa, con, no sé, pagarles una obra social decente, que no anden con los dedos afuera… esas cosas, ¿viste?
¿Qué redes o plataformas utilizás? ¿Te cobran comisión?
Uso muchísimas: desde OnlyFans, Pornhub, Reddit, SkyPrivate, Liv, ManyVids y Twitter. Algunas cobran comisión de las ventas y otras, como SkyPrivate o Twitter, no; depende si vendés por afuera, que también es una posibilidad. O Pornhub, que te permite tener una mensualidad fija de 700 dólares por mes de acuerdo a la cantidad de visualizaciones: te cobra comisión del material vendido, un 25% aproximadamente por video, pero luego, si llegás a 1.000 reproducciones al mes, te pagan esa mensualidad. Las demás plataformas ya se quedan con un porcentaje mayor, quizás un 40% o 45%; por eso utilizo varias, para tener la garantía de tener una entrada sí o sí.
¿Qué obstáculo encontramos, entonces, con esta modalidad?
Y bueno… que no es fijo, o sea, es volátil. Hoy pasa algo con la página, se cayó, y chau, te quedaste sin trabajo; te censuraron por alguna falta, o no llegaste a las reproducciones por algún error o mala suerte, y listo… Estás todo el tiempo con miedo a que algo suceda, o hay alguna modificación en la plataforma que no te beneficia, o así también alguna legislación tributaria o algo así que no te permite cobrar o que te queda la plata atorada ahí, y listo, ¿qué hacés? ¿A quién le llorás? No hay forma… Tenés que tener varias formas de entrada, pero el miedo existe… O sea, estoy más tranquila que en otros trabajos informales, porque [tuve] trabajos informales toda la vida, debo tener cinco años de aportes en toda mi vida, y capaz exagero, pero el miedo es una constante.
¿Te organizás con otras? ¿Tienes contacto con otras?
Muy poco, la verdad. Pasa que estamos muy dispersas. Sí, a veces nos comunicamos para tirarnos tips y hacer de soporte, no sé… “¿Cómo hago para cobrar en criptomoneda? ¿Alguna me ayuda?”, y siempre sale alguna al rescate. Pero de organizar tipo activismo, no, porque la mayoría no quiere que se sepa que ellas trabajan de esto.
¿Tu círculo sabe que trabajás de esto?
Sí… porque de alguna forma tenía que explicar por qué dejé de comer arroz, ¿no? Sí, la mayoría sí sabe. Evito decirles a los varones con los cuales me relaciono de manera sexoafectiva, pero incluso si hago un trámite lo digo, no por militarlo sino para sentirme cómoda yo.
¿Qué opinás del enunciado “situación de prostitución”?
¡Ay, patético! Me pasó una situación de ir a la municipalidad de mi ciudad natal a ver la posibilidad de inscribirme en tierras, y antes de eso te hacen una entrevista con la trabajadora social. Me puso así: “situación de prostitución”, y yo le digo: “¿Cómo ‘situación’?”. Me hace sentir que, no sé, soy una tarada que no tiene idea de lo que hace. Me dice que se refería a que eso expresaba que yo estaba en una situación delicada, vulnerable… ¿¡Vulnerable!? Vulnerable era cuando tenía que trabajar doce horas, seis días a la semana, para poder pagar la pieza donde vivía y los servicios, que también me cobraban, y no podía ni soñar con sentarme a tomar un café en un bar, y ahí nadie me veía vulnerable ni me dijo nunca “uh, pobre”… En ese momento era una laburante más… como todo laburante que no llega a fin de mes, ¿entendés lo que digo? O sea, sentí que me trataba de ilusa, como si yo no tuviera idea de lo que estaba haciendo. Y me dice: “No, pero no te estoy juzgando”. Le digo: “No, no tienes nada que juzgar”. Uno dice “no te juzgo” cuando en realidad ve alguna falta moral o ética en el otro, y dice “no juzgo yo”… Ahora, a ver, si yo le decía “trabajo de moza ocho horas y luego me subo a un remis cinco horas más”, ¿me iba a decir “yo no te juzgo”? No, ¿verdad?
Yo no estoy haciendo nada malo ni nada vergonzoso, por eso lo digo. Me indignó ese trato.
Peor es estar ahí, repartiendo bolsones, viendo quién es más pobre para darle una harina, que mostrar las tetas en internet.
¿Sentiste que te negó el derecho a la vivienda o al acceso de alguna otra forma?
Mirá, dejé que terminara la entrevista, y finalmente no me pudieron inscribir porque no tenía recibo de sueldo fijo, entonces no era apta para la tierra, y dentro del programa de tierras sociales no entraba porque mi categoría de vulnerabilidad, como ella me dijo, no era una categoría para las tierras sociales. O sea, soy vulnerable para su sensibilidad moral, pero no tanto para que eso me dé acceso a la posibilidad de un terreno, y mucho menos de reconocerme trabajadora, porque tampoco me da derecho a inscribirme.
Y yo solo tengo contacto con quienes hacen virtual, pero sí, las chicas y los chicos cuentan que estás como en un limbo: no podés estar ni [dentro] de la protección de derechos ni sos considerado laburante… No sé, ¿cómo nos consideran? ¿Como situación de prostitución?
¿Vos sentís que esa trabajadora social no te escuchó?
Para nada. Anotó lo que quiso, me nombró como se le cantó, y encima me hizo sentir una tarada, vulnerable pero para lo que le conviene.
¿Creés que el Estado debería legislar para regular el trabajo sexual?
Mirá… no sé qué puede legislar el Estado que me sirva… Siempre se cagó en mí y en las personas como yo, históricamente, ¿no? Pero sí es necesario. Esto que te digo de sentir que estamos en un limbo: si hubiera leyes que regulen, quizás todos los problemas de incertidumbre se reducirían, o esto… de poder inscribirnos o tener acceso a ciertos programas por pertenecer a cierta rama de trabajadores… No te hablo de los que hacen presencial porque mucho no sé.
Sé que claramente es diferente, ¿no?, a lo que uno se expone. Yo elijo esta porque me siento más cuidada, pero, como te digo, no tenía ni idea, aprendí. No usaba computadora porque no tenía, imaginate que apenas tenía dos pares de zapatillas, una compu ni soñar; usaba el celular de baja calidad, y bueno, de ahí dije: “¿Y si estudio una carrera que me permita seguir trabajando cómodamente?”. Por eso elegí estudiar eso. No es que yo tenía súper idea del manejo de las tecnologías, fui aprendiendo. Me molesta mucho cuando dicen que los que hacemos virtual somos de otra clase social. Loco, ¿qué otra clase social? Si no laburo, no como, y vengo de una comunidad indígena, imaginate, ¿qué clase social? Dicen esas cosas para desmerecernos, para dividir, para decir que gozamos de un privilegio. Ningún privilegio: el único privilegio es vivir sin trabajar, y ese no lo tengo. No necesitás un súper iPhone, una súper computadora, solo necesitás saber cómo hacer, dónde incursionar, nada más, e ir probando. En los lugares donde las chicas se acercan, que no quieren hacer más presencial, deberían enseñarles la posibilidad esta, porque nadie te ofrece laburo, te dan un bolsón y con eso manejate, encima te tratan mal.